La sensibilidad y la imaginación en el bosque de Eliseo Diego

La sensibilidad y la imaginación en el bosque de Eliseo Diego


…diré que todo cuanto sé sobre el misterio de la creación poética lo aprendí de un singular, insospechado maestro: el Gato con Botas

Eliseo Diego

autor: Mercedes Santos Moray. Fuente: Librínsula, publicación mensual de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí

Cuando fue invitado, por María Teresa Freyre de Andrade, quien dirigía la Biblioteca Nacional José Martí, para asumir el Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles de esa institución, responsabilidad que fue suya hasta 1970, Eliseo Diego tejió su bosque, imantado por dos sustancias mágicas: la sensibilidad y la imaginación como instrumentos de una obra muy singular, con la que no solo contribuyó a cultivar el espíritu de cientos y de miles de niños y niñas, sino que además, logró articular todo un equipo de artistas, especialistas e intelectuales que, desde aquella experiencia, se convirtieron también en medios vivos para hacer arte, única vía posible del diálogo con la infancia, al tiempo que sembraba las raíces de lo que años más tarde, en Cuba y con la participación de muchos de aquellos creadores, compañeros suyos en la biblioteca, también en otros países de Iberoamérica, realizarían una renovación del antiquísimo arte de la narración oral.

Aquel poeta, uno de los miembros del grupo Orígenes, junto a su querido José Lezama Lima, entonces sólo tenía 42 años, aunque ya desde la lírica y también dentro del lenguaje de una narrativa muy suya, de corte fantástico y de hondura filosófica, de sustancia existencial, había escrito y publicado libros tan memorables para la historia de las letras cubanas como El oscuro esplendor y En la calzada de Jesús del Monte, pero convencido y de manera raigal, que, como afirmara un poeta inglés muy entrañable para Eliseo, Walter de la Mare: “para el niño, ni aún lo mejor es suficientemente bueno”, y como también lo subrayaba el poeta cubano, solo una verdadera obra de arte podía introducirse en el reino de la infancia y lograr la comunicación, se consagró, durante casi una década, no solo a dirigir aquel departamento, a organizar talleres y la hora del cuento, a trabajar en la nada fácil tarea de trasmitir valores éticos y estéticos a sus pequeños destinatarios, sin la falacia del aburrido y por ende falso didactismo, sino que además, emprendió la traducción y versión de muchos clásicos de la literatura universal para la niñez, obra ni secundaria ni menor de su legado y que fue igualmente sementera de todo un ambicioso proyecto editorial en el archipiélago.

Eliseo, como otros grandes de las letras cubanas, también en la década de los años 70 del siglo XX, como Nicolás Guillén, Mirta Aguirre, Onelio Jorge Cardoso, se incorporó a otro sueño que parecía utópico, el de la preparación, previa selección cuidadosa, de los mejores textos para los libros de lectura de la enseñanza primaria en nuestro país. Y, como los tres maestros de las letras cubanas mencionados en este párrafo, además, desde su propia creatividad, incluiría una zona para la escritura de obras de temática infantil, o mejor, dirigidas a la infancia o lo que se califica como literatura para la infancia, ya que el propio Eliseo realizaba una diferenciación entre la que los adultos producen para los pequeños y las pequeñas y las que estos mismos realizan en calidad de autores.

Así, y en 1988, publicaba Eliseo Diego su poemario Soñar despierto, por la Editorial Gente Nueva, para el que realizó las ilustraciones su propio primogénito, el desaparecido dibujante y cineasta Constante (Rapi) de Diego García Marruz, cuaderno por el que el lírico recibe el Premio de la Crítica, cuando ya había cumplido los 69 años y que, entre sus primeros lectores, tuvo a sus propios nietos.

En el año 2008, y con el sello de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, apareció otro cuaderno de Eliseo Diego, con nota de presentación de su hija Josefina (Fefé) de Diego, y con el título Un hondo bosque de sueños (Notas sobre literatura para niños), en el que se reúnen, como lo señaló la prologuista, “diferentes textos escritos por mi padre sobre el trabajo con los niños. Ediciones Unión ha decidido incluir aquí artículos suyos que ya se habían recogido en Ensayos (…) Se incluyen la mayoría de los trabajos que él conservó en sus archivos, algunas portadas de libros, un cursillo sobre literatura juvenil, reseñas y entrevistas.” Todo lo que evidencia la importancia y la dedicación de Eliseo sobre esta temática, muchas veces ignorada cuando no menospreciada todavía en nuestro panorama literario, y es que como lo apuntaba Josefina, al referirse a la alta estima de su padre por la infancia: “Para Eliseo el mundo del niño era sagrado…”.

En varias reflexiones suyas, virtuales acercamientos históricos y críticos al decursar de la literatura infanto-juvenil, desde sus orígenes y en específico en su correlato con la propia literatura cubana, Eliseo Diego puntualizaba en la necesidad de asumir tal obra con el mayor respeto y valoración estética, ya que en la niñez estaba no solo el futuro, desde la hondura ética y moral de cualquier mensaje para una sociedad, sino la propia existencia del pensamiento, del desarrollo y de la existencia, más creativas y humanas, precisamente desde el cultivo de la sensibilidad y de la imaginación como instrumentos de la cultura. Por eso, se dolía asimismo, al ver cómo las enseñanzas martianas en los cuatro números de la revista La edad de oro, muchas veces eran ignoradas, y se caía en banalidades, facilismos, mediocridades y rutinas que no podían responder a las verdaderas necesidades de niños y niñas, así como invitaba a explorar, a los autores, en este bosque, y a nutrirse también de la añeja sabiduría popular, del folclor, pero sin mimetismos ni simplificaciones, porque como lo sentenciaba: “ningún libro pasará a ser de los niños a menos que constituya una verdadera obra de arte por derecho propio; ningún libro pasará a ser de los niños a menos que responda a sus apetencias reales”.

las versiones cubanas de los clásicos constituyen verdaderas aportaciones a la literatura infantil en lengua española

Eliseo Diego

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