El gallo de boda

El gallo de boda


ilustración de Enrique Martínez

Pues señor, este era un gallo que iba muy limpio y elegante a la boda de su tío Perico.

Por el camino se encontró un montón de basura y se apartó para no ensuciarse.

Pero en medio del basurero vio un grano de maíz.

El gallo se detuvo y pensó:
—Si no pico pierdo el granico,
y si pico,
me mancho el pico
y no podré ir
a la boda de mi tío Perico.
¿Qué hago? ¿Pico o no pico?

Al fin picó, y se ensució el pico. Entonces fue a pedirle a la yerba:
—Yerba,
límpiame el pico,
que no podré ir
a la boda de mi tío Perico.

Pero la yerba dijo:
—No quiero.

Entonces fue a pedirle a la oveja:
—Oveja,
cómete la yerba,
que no quiere limpiarme el pico
para ir a la boda de mi tío Perico.

Pero la oveja dijo:
—No quiero.

Entonces fue a pedirle al perro:
—Perro,
muerde a la oveja,
que no quiere comerse la yerba,
que no quiere limpiarme el pico
para ir a la boda de mi tío Perico.

Pero el perro dijo:
—No quiero.

Entonces fue a pedirle al palo:
—Palo.
pégale al perro,
que no quiere morder a la oveja,
que no quiere comerse la yerba,
que no quiere limpiarme el pico
para ir a la boda de mi tío Perico.

Pero el palo dijo:
—No quiero.

Entonces fue a pedirle al fuego:
—Fuego,
quema el palo,
que no quiere pegarle al perro
que no quiere morder a la oveja,
que no quiere comerse la yerba,
que no quiere limpiarme el pico
para ir a la boda de mi tío Perico.

Pero el fuego dijo:
—No quiero.

Entonces fue a pedirle al agua:
—Agua,
apaga el fuego,
que no quiere quemar el palo,
que no quiere pegarle al perro,
que no quiere morder a la oveja,
que no quiere comerse la yerba,
que no quiere limpiarme el pico
para ir a la boda de mi tío Perico.

Pero el agua dijo:
—No quiero.

Entonces el gallo miró a su amigo el sol:
—Sol,
seca el agua,
que no quiere apagar el fuego,
que no quiere quemar el palo,
que no quiere pegarle al perro,
que no quiere morder a la oveja,
que no quiere comerse la yerba,
que no quiere limpiarme el pico
para ir a la boda de mi tío Perico.

Y el sol dijo:
—Ahora mismo.

Entonces el agua dijo:
—No, perdón, que yo apagaré el fuego.
Y el fuego dijo:
—No, perdón, que yo quemaré el palo.
Y el palo dijo:
—No, perdón, que yo le pegaré al perro.
Y el perro dijo:
—No, perdón, que yo morderé a la oveja.
Y la oveja dijo:
—No, perdón, que yo me comeré la yerba.
Y la yerba dijo:
—No, perdón, qué yo le limpiaré el pico.
Y se lo limpió.

Entonces el gallo dio las gracias a su amigo el Sol con un largo quiquiriquí.

Y echó a correr para llegar a tiempo a la boda y alcanzar algo de los dulces y el vino de la fiesta.

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